La osteoporosis es una de las enfermedades más silenciosas que existen. No duele, no da síntomas evidentes en sus etapas iniciales, y muchas personas se enteran de que la tienen hasta que sufren una fractura. En México, se estima que millones de personas mayores de 50 años tienen algún grado de pérdida de densidad ósea, y gran parte de ellas no lo sabe.
¿Qué es la osteoporosis?
Es una enfermedad en la que los huesos pierden densidad y resistencia, volviéndose más porosos y frágiles. El problema es que este proceso ocurre de forma gradual y sin síntomas, hasta que un golpe menor o incluso un movimiento cotidiano provoca una fractura.
Las fracturas más comunes son las de cadera, columna vertebral y muñeca. Las de cadera, en particular, tienen un impacto severo en la calidad de vida y la independencia de los adultos mayores.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
● Mujeres posmenopáusicas (la caída del estrógeno acelera la pérdida ósea)
● Hombres mayores de 65 años
● Personas con antecedentes familiares de osteoporosis
● Quienes han tomado corticosteroides por periodos prolongados
● Pacientes con enfermedades reumatológicas como artritis reumatoide o lupus
● Personas con baja ingesta de calcio y vitamina D
● Sedentarios y fumadores
¿Cómo se diagnostica?
El estándar de oro para el diagnóstico es la densitometría ósea (DEXA), un estudio de imagen de baja radiación que mide la densidad mineral del hueso, principalmente en columna lumbar y cadera.
El resultado se expresa en una escala llamada T-score:
● Mayor a -1: Normal
● Entre -1 y -2.5: Osteopenia (pérdida ósea moderada, precursora de osteoporosis)
● Menor a -2.5: Osteoporosis
El reumatólogo interpreta este resultado junto con tu historia clínica para determinar el nivel de riesgo y el plan de tratamiento más adecuado.
¿Cómo se trata?
El tratamiento de la osteoporosis es multifactorial:
Medicamentos Existen varias opciones según el perfil del paciente: bifosfonatos (los más usados), denosumab, ranelato de estroncio y, en casos seleccionados, terapia hormonal. El reumatólogo determina cuál es el más adecuado según tu densitometría, tu riesgo de fractura y tus condiciones de salud general.
Suplementación El calcio y la vitamina D son esenciales para mantener la salud ósea. Su suplementación se indica cuando la dieta no es suficiente.
Ejercicio El ejercicio con impacto moderado (caminar, bailar, ejercicios de resistencia) estimula la formación de hueso nuevo. El ejercicio de equilibrio también es clave para prevenir caídas
Cambios en el estilo de vida Dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol y evitar el sedentarismo son medidas que complementan cualquier tratamiento farmacológico.
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